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Tuesday 29 March 2011 |
El escenario italiano (sería útil investigar las similitudes en otros países) se caracteriza no sólo por la fuerte injerencia de la Iglesia Católica, sino también por las fuerzas políticas todavía ligadas a su pasado fascista y por la aparición de nuevos partidos políticos locales neofascistas o fuertemente xenófobos y homófobos.En este contexto, hemos visto una tendencia a asimilar los sujetos minoritarios (principalmente LGBTIQ) sobre la base de su disponibilidad a ofrecerse humildemente para legitimar el discurso racista, heterosexista y represivo. Por esta razón, es importante rechazar cualquier intento de expropiar los movimientos de lesbianas, gays, feministas y trans de su discriminante antifascista: nuestras subjetividades no deben convertirse en cómplices de un orden moral y político que concede legitimación – aunque sólo en términos de minorías y víctimas – a cambio de la adaptación a la represión. No es aceptable reclamar derechos y protección a cualquier costo, hasta arriesgar de ser víctimas de una especie de síndrome de Estocolmo que puede conducir parte de la escena LGBT a ser benevolente con sus persecutores, o, en el peor de los casos, a pedir a sus persecutores protección y reconocimiento. Este no es un escenario remoto, especialmente en nuestra democracia sexual fantasma, en la cual, la delegación a las instituciones produce la asunción de las cuestiones de género con resultados que siguen siendo conservadores, moralistas y represivos. Por ejemplo, la única acción del gobierno italiano contra la homofobia fue una campaña de sensibilización, patrocinada por el Ministerio de Igualdad de Oportunidades, y acogida con un aplauso de una gran parte del movimiento, que consistió principalmente en un spot centrado en el derecho/obligación a la privacidad /ocultamiento. Invitamos a presentar aportes sobre los siguientes temas: · Políticas homo-nacionalistas y/o homo-imperialista en Europa; · Connivencia entre movimientos LGBT y derechas (incluso neo-nazis); · Género y sexualidad en las democracias sexuales conservadoras.
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